pensamientos: noviembre 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

el corazón de una mujer es confuso de por sí, pero el corazón de una adolescente es mucho mas difícil de comprender, buscamos algo, pero al principio de nuestra búsqueda no sabemos que es y en el camino para averiguarlo confundimos todas las cosas, aveces no captamos las indirectas mas notables, y para variar cuando descubres que es lo que estas buscando y lo que estas buscando es a alguien, no sabes quien es, pero sabes que existe, puede que sepas quien es pero no sabes si es aquel o aquel otro al que tanto has buscado, luego empiezas a ver indirectas en todos los sitios y de las formas que menos te imaginabas, pero cuando tu corazón se decide por alguien el universo se confabula en contra de tu corazón y tus caprichos, recordando todo lo que he pensado sentido y hasta imaginado me pongo rojiza como un tomate de vergüenza, no es que sea nada malo solo es que me cuesta expresarme aunque por lo menos en la escritura nadie puede verme o escucharme lo que me da un gran alivio. pero la cosa en tu corazón se alborota mas cuando de das cuenta que recibes a diario indirectas o por lo menos te las imaginas de alguien que siempre haz considerado un amigo, justo cuando caes en cuenta tu corazón empieza a crear castillos en el aire y vives con el miedo latente de que caerán al piso o se desmoronaran poco a poco de una manera muy cruel para ti.


mi corazón vive saltando de ilusión en ilusión imaginando cosas donde no las hay, mal interpretando situaciones  y creando confuciónes de algunas señales que gritan ¡ME GUSTAS!, pero no se si afortunada o des afortunadamente mi corazón aveces es sepultado cruelmente o cubierto suavemente por la lógica evitando de que se lastime a sí mismo, pero no me doy cuenta de que esa misma lógica que manda al carajo todas mis especulaciones también me hace daño, le hace daño a ese mismo corazón que intenta proteger. Pero al fín y al cabo soy una adolescente cambio de opinión cada 5 segundos y lloro por nada, me manejan las hormonas y manejan a mi joven corazón que de por sí es un revoltijo de ilusionen esperanzas y temores a la espera de que alguien o lo desenrede o lo comprenda.